Se ha hablado mucho los últimos años acerca de Marca Personal y se tiende a pensar que es algo complejo y que solo sirve para algunos perfiles medios y altos. Hoy queremos desmitificar esta idea, explicarte que es la Marca Personal de un modo sencillo y aplicable para todos.
¿Qué es la Marca Personal?
Te ponemos un ejemplo para que lo entiendas mejor: imagínate que te llaman para cubrir un puesto urgente en una fábrica, nadie te conoce allí, nunca has trabajado en ese sector y estás trabajando durante un mes dando lo mejor de ti, finaliza tu contrato.
¿Qué dirían de ti tus compañeros?…
¿Qué dirían de ti los jefes?…
¿Y Recursos Humanos?…
Pues bien, la respuesta a estas preguntas sería tu Marca Personal, la impresión que dejas en los demás con tu particular forma de ser y de trabajar.
Como puedes comprobar, esto es algo que siempre ha estado ahí, incluso antes de que se popularizara este término y que aplica a todo tipo de puestos de trabajo. Por ello creemos que es importante que lo tengas presente.
¿Qué puedo hacer para trabajar o mejorar mi Marca Personal?
Crea una impresión intencionalmente. Comunícate, muestra iniciativa, deja ver cómo eres, pregunta, interactúa, participa e intégrate en la dinámica de la empresa.
Volvamos a las preguntas planteadas anteriormente, imagínate que tanto compañeros, jefes, como Recursos Humanos, no se acuerdan de ti o no saben decir nada destacable. Esta es una posibilidad que no queremos que suceda, tienes que dejar una impresión para que te recuerden, no te escondas. Pasar “sin pena ni gloria” no es una opción.
Da siempre lo mejor de ti, incluso aunque vayas a trabajar un solo día. No sabes lo rápido que se llegan a crear las impresiones cuando interaccionamos con otras personas por primera vez, no desaproveches ninguna oportunidad.
Sé positivo y conócete. Ser consciente de tus fortalezas y debilidades te ayudará a crear una impresión muy positiva en los demás. Ten en cuenta siempre, que a nadie le gustan las personas que se quejan y que ponen pegas continuamente, intenta mostrar una actitud positiva, de ayuda a los demás y resolutiva.
Con estas claves tan sencillas ya puedes comenzar a poner en marcha tu Marca Personal para dejar una huella positiva.
Ya hemos hablado, en nuestro blog de empleo e inserción laboral, acerca de la trascendencia de las emociones, del “Autoconocimiento Emocional” como primera aptitud de la Inteligencia Emocional y como punto de partida sobre el cual se construyen el resto de habilidades, competencias y dimensiones del Autoconocimiento. Pero probablemente te hayas planteado ¿y qué tengo que hacer? ¿por dónde empiezo? ¿qué hago con mis emociones? ¿cómo podría mejorar? …
Pues existen muchas herramientas para trabajar las emociones, pero te vamos a sugerir algunas actividades sencillas para empezar, para que te sirvan de guía y te ayuden a abordar este proceso de identificación, comprensión, conexión con el pensamiento y regulación de tus emociones.
MAPA EMOCIONAL
Piensa en una emoción, positiva o negativa, que suelas sentir…
Busca un ejemplo, el más reciente, el más intenso, el que mejor lo explica, etc.
En general, ¿en qué situación se te dispara esta emoción?
Cuando VES que…
Cuando ESCUCHAS que…
Cuando SIENTES que…
¿Cómo te sientes, cómo la vivencias internamente?
Te IMAGINAS que…
SENSACIONES FÍSICAS que tienes…
PALABRAS O FRASES que dices…
¿Cómo sueles reaccionar ante esta emoción?
Lo que haces…
Lo que no haces…
Lo que dices…
Lo que no dices…
AUTOREGISTRO EMOCIONAL
La finalidad de esta actividad es tomar conciencia de que:
Cada acontecimiento provoca una emoción de mayor o menor intensidad.
Las emociones pueden ser positivas, negativas o ambiguas, depende de si producen bienestar o malestar.
Todas las emociones producen una reacción.
Teniendo en cuenta la información anterior, anota en el siguiente cuadro siguiente las diferentes experiencias emocionales que te sucedan durante una semana y clasifícalas en positivas (te producen bienestar), negativas (no te producen bienestar) o ambiguas (las que pueden producir bienestar o no, dependiendo del acontecimiento o suceso que produzca la emoción, de las circunstancias en las que se produzca o de la interpretación que le atribuya la persona al expresarla).
ACONTECIMIENTO
NOMBRE DE LA EMOCIÓN
POSITIVA NEGATIVA AMBIGUA
SÍNTOMAS
REACCIÓN
Ejemplo: Conduciendo por la carretera se ha cruzado inesperadamente una moto
Susto (miedo) y enfado (ira)
Negativas
Ante el susto se me ha acelerado el corazón y en el enfado he enrojecido y me he puesto tenso
Anota aquí: ¿Cómo reaccionaría? ¿Qué haría o pensaría?
REFLEXIONANDO SOBRE MIS REACCIONES
Como continuación de la actividad anterior, el objetivo de este ejercicio es regular aquellas reacciones más intensas que provocan malestar y que pueden ocasionar algún problema.
Observa el cuadro de la actividad anterior, “Autorregistro emocional”, y fíjate en la columna de reacción de cada uno de los acontecimientos que anotaste. Partiendo de las diferentes reacciones que tuviste, contesta a las siguientes preguntas:
¿Estás satisfecho/a con esa reacción?
¿Crees que tu reacción es proporcionada con el acontecimiento que la provocó?
La consecuencia de tu reacción, ¿empeoró o mejoró la situación?
¿Qué has conseguido con esa reacción?
La emoción que produce un determinado suceso no puede evitarse ni reprimirse, tampoco las alteraciones físicas que provoca, lo que sí se puede es educar y controlar la reacción problemática, para que no desencadene más emociones negativas.
Para finalizar, vuelve a anotar las reacciones que no te hayan gustado y sustitúyelas por otras más adecuadas.
Reacción que no me ha gustado: ………..
Reacción más adecuada: ……….
No dudes que trabajar tus emociones trascenderá tanto en lo personal como en lo profesional; influirá positivamente en tu bienestar emocional y rendimiento, y también te ayudará a comprender las emociones de los demás, mejorando la calidad de tus relaciones interpersonales, personales y profesionales.
La capacidad de reflexión es una habilidad que te será de gran utilidad en tu proceso de búsqueda de empleo. El análisis que hoy te proponemos tiene como objetivo:
Analizar nuestra situación individual respecto al entorno en el que estamos.
Identificar nuestros puntos fuertes y débiles.
Clarificar objetivos y alternativas de mejora.
La herramienta que vamos a utilizar es la matriz DAFO: Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades. Plantéate y pon por escrito la respuesta a los siguientes interrogantes:
Una vez hayas cumplimentado estos aspectos internos y externos, deberás planificar estrategias para reforzar tus fortalezas y aprovechar las oportunidades, así como afrontar las amenazas y poner solución a tus debilidades.
Hacer ejercicio te proporcionará una gran claridad y pondrá en valor todos los aspectos positivos que muchas veces son difíciles de visualizar y poner en valor.
De sobra es conocido en los últimos años el concepto deInteligencia Emocional y la trascendencia de las emociones a todos los niveles: personal, social, laboral, educativo, deportivo… y como no también, a la hora de emprender nuestra búsqueda de empleo y afrontar cualquier proceso de selección.
Aunque muchos atribuyen el concepto a Daniel Goleman, quien sin duda popularizó el concepto de Inteligencia Emocional, es un término muy debatido sobre el que se han escrito cientos de libros y artículos, que se ha ido construyendo en base a formulaciones y reformulaciones, y cuyo origen por tanto, es difícil de concretar. Si bien, parece claro que el concepto de Inteligencia Emocional como tal, fue propuesto por primera vez en 1990 por Salovey y Mayer.
Este modelo no recoge todo lo que hoy sabemos sobre Inteligencia Emocional, no obstante, nos sirve como punto de partida y nos puede ayudar, por la sencillez de sus planteamientos, a comprender cómo se estructuran y organizan las emociones en nuestra mente y su manifestación a través de nuestra conducta.
Mayer y Salovey proponen un modelo teórico de cuatro ramas para explicar y describir las dimensiones de la Inteligencia Emocional. El modelo engloba cuatro competencias emocionales interrelacionadas y que corresponden a cuatro niveles jerárquicos. Para llegar a las habilidades de mayor complejidad como el manejo emocional, son necesarias cada una de las habilidades previas más elementales. Las cuatro ramas son:
1. Percepción emocional:
Es la capacidad para percibir, evaluar y expresar las emociones adecuadamente.
Las emociones pueden ser reconocidas no sólo en uno mismo, sino también en otras personas y objetos (obras de arte, música…).
También incluye la capacidad para expresar las emociones de una manera adecuada
Así como para discriminar con precisión la honestidad o no de las emociones expresadas por los otros. Los individuos que saben acerca de la expresión y manifestación de emociones también son sensibles a las expresiones emocionales falsas o manipulativas que muestran otras personas.
Al acudir a una entrevista de trabajo, por ejemplo, la percepción de una sensación física de nudo en el estómago, que puedo traducir como nerviosismo. También percibo la conducta no verbal de los entrevistadores y cómo va variando en el transcurso de la entrevista.
2. Facilitación emocional del pensamiento:
Habilidad para usar las emociones de una manera que faciliten el pensamiento (integración emoción y cognición y la emoción como facilitadora del pensamiento).
Esta habilidad hace referencia a los eventos emocionales que ayudan al procesamiento intelectual, es decir, a cómo las emociones actúan sobre nuestro pensamiento y nuestra forma de procesar la información.
Las emociones priorizan el pensamiento y dirigen la atención a la información importante.
Entrar en la entrevista, con las emociones que me genera el saber que tengo un buen currículum, experiencia relacionada, y que a priori parece que me ajusto bien al perfil que requieren, no me garantiza que vaya a ser seleccionado/a, pero me dará ventaja para poder defenderme con mayor seguridad y acierto.
3. Comprensión y análisis de las emociones:
La tercera rama del modelo hace referencia a la capacidad para comprender emociones y utilizar el conocimiento emocional.
Incluye la capacidad para etiquetar las emociones, reconocer las relaciones que se dan entre las palabras y el significado de la emoción.
Se consideran las implicaciones de las emociones, desde el sentimiento a su significado; esto significa comprender y razonar sobre las emociones para interpretarlas. Por ejemplo, que la tristeza se debe a una pérdida.
Abarca también la habilidad para comprender emociones complejas, por ejemplo, el amor y odio simultáneo hacia una persona querida (pareja, hijos) durante un conflicto, la habilidad para reconocer las transiciones entre emociones; por ejemplo, de frustración a ira, de amor a odio.
A lo largo de la entrevista y en función de su transcurso, voy experimentando diferentes sensaciones y emociones, a las que soy capaz de poner nombre, comprender e interpretar, por ejemplo, mi miedo a hacer mal la entrevista lo atribuyo a que el puesto me interesa mucho y a la escasa oferta laboral.
4. Regulación emocional:
La última rama del modelo hace referencia al proceso emocional de mayor complejidad.
Regulación reflexiva de las emociones para promover el conocimiento emocional e intelectual.
Los pensamientos promueven el crecimiento emocional, intelectual y personal para hacer posible la gestión de las emociones en las situaciones de la vida.
Incluiría la capacidad para estar abierto tanto a los sentimientos agradables como a aquellos que nos resultan menos placenteros. Para que podamos aprender de las emociones es necesario que atendamos a los sentimientos positivos y negativos. De ahí que la primera habilidad dentro de la rama de regulación emocional sea precisamente la apertura a los sentimientos.
Incluye la capacidad para reflexionar sobre las emociones descartando o utilizando la información que nos proporcionan en función de su utilidad.
Habilidad para distanciarse de una emoción. Habilidad para regular las emociones en uno mismo y en los demás. Capacidad para mitigar las emociones negativas y potenciar las positivas, sin reprimir o exagerar la información que transmiten.
No juzgo mi emoción inicial de nerviosismo y ansiedad. Una vez identificadas, comprendidas y sabiendo que un nerviosismo excesivo es contraproducente para realizar la entrevista, pongo en marcha estrategias para reducirlo e intento generar otras emociones más adaptativas (calma, seguridad…).
La agenda de búsqueda de empleo es una herramienta que permitirá que optimices tu tiempo a la hora de buscar trabajo. Consiste en llevar un registro por escrito de las tareas y actividades que realizas con el objetivo de encontrar un empleo.
Este registro debe tener las siguientes características:
Realizarse por escrito, ya sea en papel o en formato digital.
Tener continuidad en el tiempo a lo largo de tu proceso de búsqueda. Si empiezas con mucha ilusión, pero a los dos días dejas de apuntar, no te será de utilidad.
Ser concreto y específico: anota tareas concretas, el tiempo que le dedicarás y cuándo lo harás. Por ejemplo:
Todos los días a las 11 mirar en 10 minutos Trabajastur.
Cada día dedicar 30 minutos buscar empresas de interés a las 18:00.
Una vez a la semana, los viernes a las 9:00, dedicar 1 hora para enviar autocandidaturas.
¿Qué contenido anoto?
Agenda específica de horarios y tareas como la del ejemplo anterior.
Ofertas a las que estas enviando tu CV.
Contactos que realizas para enviar tu autocandidatura.
Actividades a las que asistas tales como: formaciones, eventos, etc. E incluye información relevante como a quién conociste, de qué se hablo, empresas participantes, etc.
Anota elusuario y contraseña de todos tus registros en portales de empleo y páginas similares.
Escribe en qué páginas de empleo estás registrado y en cuáles no.
En definitiva, este registro podría asemejarse a un diario, de todo lo relacionado con tu búsqueda de empleo.
¿Qué ventajas tiene llevar este diario?
Te ayuda a tener datos, no es lo mismo pensar “está bien, he enviado algún CV esta semana” que saber con datos que has enviado el CV a 12 ofertas esta semana y que te han llamado a dos entrevistas, por ejemplo.
Gestionarás mucho mejor tu tiempo y no te sentirás culpable el resto del tiempo libre que tengas porque habrás cumplido con la agenda definida.
Al saber exactamente qué haces, te sentirás más satisfecho y por tanto motivado a seguir con la búsqueda.
Crearás un hábito, y aunque esto es algo que lleva tiempo, lo hace todo más fácil. Una vez creado el hábito no existen excusas como la pereza o el no tengo tiempo.
Da estructura a tu búsqueda, organiza en qué momentos de tu día harás estas tareas, te permite comprometerte con ellas y hacer un seguimiento objetivo y cuantitativo de tu búsqueda.
Si pensamos detenidamente en la trascendencia de nuestras emociones, observaremos que todos los días nos suceden cosas que producen que sintamos emociones, y que son muchas las ocasiones en que éstas influyen decisivamente en nuestra vida, aunque muchas veces no nos demos cuenta.
Gran parte de nuestras decisiones son influenciadas en mayor o menor grado por las emociones. Y ante esta realidad, cabe resaltar también que existen personas con un dominio de su faceta emocional mucho más desarrollada que otras.
La toma de conciencia de las emociones constituye la habilidad fundamental sobre la que se edifican el resto de habilidades y componentes de la Inteligencia Emocional, así como el resto de dimensiones del Autoconocimiento.
El Autoconocimiento Emocional o Autoconciencia es por tanto la primera aptitud de la Inteligencia Emocional (IE). Parte de que, si no conoces tus emociones, si no aprendes a identificar tus estados de ánimo y las consecuencias que estos pueden tener en tu comportamiento, difícilmente podrás controlar tus reacciones y utilizarlas productivamente. Tampoco podrás comprender bien el comportamiento de los que te rodean, identificar sus sentimientos y emociones, ni podrás actuar con efectividad en tus relaciones interpersonales.
Nuestras emociones pueden proporcionarnos información valiosa sobre nosotros mismos, sobre otras personas y sobre determinadas situaciones.
Las personas rígidas en sus emociones:
Se sienten, a menudo, desbordadas por sus emociones, y por tanto atrapadas en un bucle.
En ocasiones sienten que no pueden controlar su vida.
Viven atrapados en sus creencias y juicios por lo que les resulta difícil comprender a los demás y muchas veces a sí mismos.
Todo cambio es vivido como amenazante
La persona consciente de sí misma:
Es consciente de sus estados de ánimo.
Son personas que conocen bien las facetas de sus estados emocionales, saben qué están sintiendo y por qué, comprenden los vínculos existentes entre sus sentimientos, pensamientos, palabras y acciones en sus relaciones interpersonales.
Conocen el modo en que sus emociones influyen en su bienestar y en su rendimiento y han aprendido a reconducirlas cuando la situación lo requiere.
Una persona emocionalmente inteligente es aquella capaz de sentir, entender, controlar, gestionar y modificar satisfactoriamente las emociones propias y ajenas, superando obstáculos, logrando objetivos y mejorando con ello la calidad de sus relaciones y aspiraciones profesionales.
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